¿Pero qué es lo que hace que el pueblo ruso utilice precisamente este nombre, la Gran Guerra Patria? ¿Por qué lo usan a pesar de la falta de comprensión de los europeos? El caso es que para el pueblo ruso y los que habitaron en la Unión Soviética, esta guerra era en realidad una guerra patria, es decir, una guerra por la libertad y la independencia de su patria, una guerra por la propia existencia. Así, por ejemplo, de acuerdo con el plan nazi llamado “Ost”, los rusos debían ser exterminados en un 50 o 60%.

Los pueblos de la Unión Soviética frustraron esos planes. Durante la guerra, se entregaron no menos de 19 millones de solicitudes de ciudadanos para ser enviados al frente. No es exagerado decir que el ejército soviético era un ejército de voluntarios. En cuanto al nombre de Gran, hacía hincapié en el papel que tomó la Unión Soviética. En el anteriormente mencionado llamamiento, Stalin dijo: "El propósito de esta guerra nacional contra los opresores fascistas no solo es la eliminación del peligro que se cierne sobre nuestro país, sino también ayudar a todos los pueblos de Europa, que sufren bajo el yugo del fascismo alemán".

Esta misión se llevó a cabo. Y aunque la victoria se consiguió con los esfuerzos de muchos países, fue precisamente la URSS la que destruyó a las principales fuerzas del ejército alemán. La Wehrmacht sufrió en los combates y batallas contra el ejército soviético más del 74% de las pérdidas totales (10 millones de los 13,4 millones). Al evaluar la influencia de estas acciones en el curso de la Segunda Guerra Mundial, el presidente de EE UU, Franklin D. Roosevelt, aún en mayo de 1942, escribió: “Desde el punto de vista estratégico es difícil escapar al hecho obvio de que el ejército ruso aniquiló a más soldados y armas del enemigo que los restantes 25 estados de las Naciones Unidas en su conjunto”.
 
Entre 1941 y 1945, las tropas del Ejército Rojo derrotaron y tomaron prisioneras a 607 divisiones enemigas, mientras que el anglo-americano, alrededor de 176. El daño a las tropas alemanas en el frente soviético-alemán en el número de muertos y heridos fue sies veces mayor que en el total de los teatros bélicos de Europa occidental y mediterránea. Naturalmente, los ciudadanos rusos están orgullosos de esta victoria y no tienen la intención en absoluto de considerar la Gran Guerra Patria como uno más de los muchos frentes. Los rusos no entienden  cómo se puede comparar la batalla de Stalingrado, donde Alemania y sus aliados (Italia, Rumanía y Croacia) perdieron 840.000 personas, con la batalla de El Alamein, donde las bajas del enemigo fueron cerca de 30.000. Y precisamente de esta manera se presenta la historia de la Segunda Guerra Mundial en muchos libros de texto europeos.

Como consecuencia de ello, en la sociedad hay una actitud de respeto muy específico hacia la generación de veteranos de guerra. Por desgracia, no se conserva en todos los estados postsoviéticos. Esto es lo que escriben, por ejemplo, los escolares en Lituania: "Yo y mucha gente ni siquiera puede imaginar lo que significa esto para un hombre mayor: caminar por la calle y ver a los jóvenes con la cruz gamada, ver en la televisión diferentes manifestaciones nazis. Pero lo más doloroso es cuando una persona joven y saludable se acerca a una persona mayor  y se atreve a decirle a la cara que él ayudó a la Unión Soviética a destruir el mundo".

En las calles de Rusia (solo en Moscú hay 125 calles con el nombre en honor de los acontecimientos y de los héroes de la Gran Guerra Patria), este tipo de escenas no son posibles. Por supuesto, entre los jóvenes de Rusia hay diferentes tipos de gente pero la sociedad y el Estado interpretarían cualquier manifestación de brutalidad contra aquellos gracias a quienes  vivimos la victoria, como algo escandaloso. A principios del siglo XXI hay numerosos eventos en honor a los héroes de guerra, y su popularidad en la sociedad es un indicador de que la victoria en la Segunda Guerra Mundial representa un valor imperecedero para los rusos.

Un ejemplo notable es la campaña de la cinta de San Jorge. Se trata de una campaña pública para entregar estas cintas simbólicas con los mismos colores de las cintas de recompensa de las órdenes del Imperio Ruso y la Unión Soviética. La acción se realiza en honor a la celebración del Día de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial, y se celebra anualmente desde 2005. Cabe destacar que esta es una iniciativa pública a la que los representantes del gobierno de la Federación de Rusia se ​​unieron más tarde.

Según los organizadores, su objetivo "era el esfuerzo, costase lo que costase, por que las nuevas generaciones no olvidaran que ganaron; quién y a qué precio ganó la guerra más terrible del siglo pasado, de quién somos herederos y de quién debemos enorgullecernos y acordarnos”. La acción va acompañada de los lemas: "La victoria de mi abuelo es mi victoria". "¡Lo recuerdo y me enorgullezco!". " ¡Nosotros somos los herederos de la gran victoria!". "¡Gracias por la victoria, abuelo! ", y otros. De la popularidad de la acción hablan las estadísticas: después de seis años de campaña se habían repartido más de 50 millones de cintas por todo el mundo. De hecho, en ella toman parte todos los países donde existe una diáspora de habla rusa. Según las encuestas, el 73% de los rusos ven esto como un hecho positivo. Su actitud positiva hacia la acción la mostraron las personalidades más importantes del país,  Vladímir Putin y Dmitri Medvédev, al llevar atada la cinta de San Jorge en la celebración del Día de la Victoria.

Por lo tanto, está claro que el 9 de mayo, fecha símbolo de la unidad nacional no ha sufrido grandes cambios desde la época soviética. Los intentos de "asociar" la victoria al régimen estalinista, y de inculcar a los nietos y bisnietos de los vencedores el sentido de culpabilidad por la victoria de los  antepasados ​​fracasaron por completo. Los rusos modernos ven aquella guerra precisamente como una guerra patria, es decir, como una hazaña del pueblo, sin concentrarse en el liderazgo político.