En este centro, donde se imparten 15 idiomas diferentes, el aumento de la demanda ha sido general y espectacular en el caso concreto del chino. En cuanto al ruso, también se ha dado un incremento notable, por lo que los primeros cursos están todos llenos e, incluso, mucha gente se ha quedado sin plaza. Lo mismo ha ocurrido en las otras dos escuelas de idiomas catalanas donde se imparte ruso, Tarragona y Girona.


En cifras, estas tres escuelas tuvieron en su conjunto 534 alumnos de ruso en 2010, 575 en 2011 y 604 este año. Desde el departamento de Educación de la Generalitat, que es el encargado de gestionar las EEOOII catalanas, destacan que la oferta de plazas para estudiar ruso es mayor que la demanda, si bien confirman que este interés se concentra en los primeros cursos, pero no perdura.


El abandono es un problema que comparten todas las escuelas de idiomas. Es por eso que en Barcelona, por ejemplo, se ofrecen cinco grupos de primer curso, pero al llegar al último, solo queda uno. Más complicada es la situación en escuelas con menos alumnos, como la de Bilbao, donde la falta de demanda de los niveles más avanzados ha hecho que los dos últimos cursos, simplemente, no se impartan, ya que no se llegaba al mínimo exigido de 10 alumnos por grupo.


En la EOI Jesús Maestro de Madrid, donde el interés por el ruso se ha incrementado y mucho (el número de solicitudes ha pasado de las 349 del curso 2007-2008 a las 474 del presente curso) tienen que afrontar una dificultad añadida: los duros recortes en educación impulsados por el gobierno de la comunidad autónoma. En concreto, el departamento de ruso ha pasado de tres a dos profesores en plantilla. Esta situación “preocupa profundamente” al centro, según recalcó la jefa de estudios, Mercedes Rojo, a Rusia Hoy.


Los centros Pushkin, otra posibilidad


El aumento del interés por estudiar ruso todavía se ha notado más en el Instituto de Lengua y Cultura Rusa Alexander Pushkin de Barcelona. Según su director general, Vladímir Gusev, el número de alumnos de primer año se ha doblado este curso. En su opinión, la celebración del Año España Rusia en 2011 puede ser un factor que explique este incremento, ya que los actos que se han organizado han servido para acercar la realidad de Rusia a España.
Sin embargo, la razón principal de este espectacular aumento de alumnos es, según Gusev, las “buenas perspectivas” que ofrece la economía rusa. La Federación Rusa representa un “mercado enorme” y, a diferencia de España y, en general, del sur de Europa, su economía crece y es “estable” y su papel en el mundo, tanto desde el punto de vista económico como político, es cada vez más preponderante.


Su homólogo en Madrid, Alexánder Tcernosvitov, coincide con Gusev en el diagnóstico y detalla la evolución que ha experimentado la demanda de clases de ruso en España del siguiente modo: “En los primeros años 90 hubo un auténtico boom, incluso más que ahora. Luego sufrimos un descenso continuado hasta llegar al 2002, en el que la demanda se estabilizó y ahora ha vuelto a subir”.


La Fundación Pushkin de Madrid no tiene muchos más alumnos que el curso 2010-2011. La razón es la reciente inauguración del Centro Ruso de Ciencia y Cultura que, sin apenas publicidad, ha conseguido más de 200 alumnos en su primer año de vida. Entre uno y otro centro han doblado el número de estudiantes de ruso en Madrid. Además, también ha habido un 20% de incremento de clases de ruso para niños en la Fundación Pushkin. Se trata de hijos de parejas hispano-rusas o niños adoptados en la Federación Rusa cuyos padres quieren que mantengan un vínculo con su idioma natal.


En cuanto a la posibilidad de encontrar trabajo gracias al dominio del ruso, Tcernosvitov reconoce que “el mercado sigue creciendo para la gente que sabe ruso”, pero advierte de que también aumenta el número de rusos que vienen a vivir a España y que además “se adaptan muy bien” a nuestro país.


Y si en el nivel de las escuelas oficiales de idiomas y los centros privados de lengua rusa se ha notada este mayor interés por la lengua de Pushkin, no ocurre lo mismo en el nivel universitario. Las tres universidades españolas donde se impartía Filología Eslava (Complutense, Granada y Barcelona) siguen registrando un número de estudiantes muy escaso e, incluso, van en retroceso y además (o quizás por esta razón), desde hace tres cursos este título está en extinción.