Fuente: RIA Novosti, Itar Tass

Nikolái Mijáilovich Kalínichev, tiene 62 años y es presidente de los criadores de gansos. Vive en Maliávinov, un pueblo situado camino de Pavlovo en la región de Yaroslavl. Bajo la ventana de su casa hay un tractor con el que ara la tierra para las patatas. Así es como se gana la vida. Nikolái se ha dedicado a la cría de estos animales desde que tiene memoria.


Los criadores se toman muy en serio la teoría de la pureza de la sangre en sus animales. En cierto modo, todo lo que ocurre en esta comunidad recuerda al nazismo. Aunque por otro lado, la vida de un ganso está predestinada a acabar en la sopa. Los afortunados que se ganan la muerte natural por sus victorias, ni siquiera son conscientes de su suerte.


Una semana antes de las peleas, Nikolái va al segundo piso del Palacio de Cultura local para concretar las fechas. Todos los que participan son mayores, únicamente hay un joven: Antón de 17 años. Los demás sobrepasan los 40.


— En resumen, diré a los amantes de los gansos, — declara el presidente de la cría de gansos — que hemos llevado a cabo una gran gira por Rusia. Ha habido peleas en Podolsk, Moscú y Rilsk. Incluso se organizó un campeonato. ¡La lucha duró 22 minutos!  


Normas de la pelea


Para entender de qué estamos hablando hay que concocer las normas. La primera basa en las faltas. La pelea clásica consiste en dos gansos que “se muerden” las alas. Según los criadores, en este momento estas aves experimentan un terrible dolor. Entonces, llega un momento en el que uno de los animales pierde la paciencia y agarra al otro de la cabeza, esto es lo que se considera una falta. Está prohibido coger de la cabeza ya que el ganso puede quedarse sin ojos. Tres faltas en el trascurso de una pelea significan la derrota.


La segunda norma está relacionada con las patas. Si un ganso agarra a otro por esta parte del cuerpo es declarado perdedor automáticamente.


— La pata es el punto débil del ganso, le ocurre lo mismo que a un caballo, — explica Byachesláv, árbitro de Pavlovo. — Estas normas tienen 300 ó 400 años, no las inventamos nosotros. Siempre ha sido así. Si lo agarra de la pata, pierde.


La victoria que más se valora se conoce como “salir por el ala”, es decir, cuando un rival no aguanta más el dolor en el ala y se retira. Se trata de una victoria limpia.


Peleas por amor


A los gansos no los entrena nadie. Según dicen los cuidadores: “un ganso es de pelea o se va a la sopa”.

La reunión está en el punto más importante. La pregunta principal es: “¿Contra quién peleas? La respuesta no es tan sencilla. Los gansos se dividen por categorías de edad. Los más jóvenes son los que tienen 2 años. Después van los que tienen 3 y 4. Los mayores, de 5 años, pelean en la categoría más prestigiosa. Los criadores deciden en parejas contra quién luchan. Pero en general, hay aspectos de la pelea más interesantes.

— Pelean por su amada, — dice Nikolái.


— ¿Quiénes?


— Los gansos. Se pelearán sólo para conseguir a su amada.


En este momento, surge la siguiente pregunta: “¿Cómo saber quién es la amada?” Tras charlar con Nikolái queda claro que la amada es aquella hembra con la que pasa más tiempo y alrededor de la cual enrosca su cuello. Las peleas de gansos sólo se dan en primavera, en la época del apareamiento. Cuando los criadores dicen que la pelea es un proceso natural están en lo cierto. Sólo hay un problema: las normas de la lucha. Desde el punto de vista de la naturaleza, no hay ninguna diferencia entre cómo el ganso busca ganar en la lucha por la hembra: atacando el ala, la pata o la cabeza. Es sabido que en el amor vale todo.


La casa del presidente de criadores de gansos cuenta con un recinto para sus animales. Las aves viven en familias, cada una en su recinto. Cada ganso le proporciona a su amada una vida larga y feliz, sin ella no va a pelear.


— ¡Este es Bes! Este ganso es un líder, — comenta Nikolái.


— Peleará por su hembra hasta el final.


El árbitro de las peleas es Viachesláv Borísovich, de 60 años. Lleva más de 20 años metido en esto. Lo cierto es que los criadores de gansos no viven mal. Todos tienen su casa y granja propia y aunque sea difícil determinar los ingresos que tienen, ninguno de ellos parece pobre.


— Actualmente no hay apuestas. Hubo un tiempo en el que se pedía dinero– explica Vyachesláv.- Yo estoy en contra ya que en cuanto aparece el dinero, llega el dopaje.


El dopaje entre gansos


— Pero, ¿existe el dopaje para los gansos?


— Pues se puede aplicar algo. No supone un problema. No se puede apostar y nada más. Antes se apostaba una botella de alcohol: el perdedor llevaba alguna bebida y celebraba el final de la pelea con el vencedor. Esto se puede considerar el comienzo de una amistad. Sin embargo, actualmente proponen que el perdedor entregue su ganso y sus hembras al ganador. ¡Lo que provoca hostilidad!


Tras la conversación con los criadores, queda claro que no ganan dinero con los gansos. Por una parte, para la familia es la carne más rentable. En verano no hace falta alimentarlos. El problema reside en que el ganso sólo es barato hasta octubre. Después hay que invertir en su alimentación. Dentro de la sociedad de criadores existe un código: los gansos no se venden, sólo se regalan y después se recoge a los pequeños. Puede que no sean ricos, pero al menos disfrutan de buena comida.