En las pantallas de los medios de comunicación gubernamentales no se cubren los acontecimientos "desfavorables", tales como  los escándalos relacionados con la falsificación de los resultados en los colegios electorales. La otra cara de la moneda son los llamados medios de comunicación de la "oposición" como canal de televisión, Dozhd (Lluvia), que tratan de mostrar todos los eventos, pero debido a unos limitados recursos dedican poco tiempo al escrutinio de datos, razón por la cual, a menudo se difunden manifiestos bulos periodísticos.

Parece que las peticiones de la oposición acerca de la objetividad se han escuchado y el gobierno ha hecho concesiones. Dmitri Medvédev, firmó un decreto sobre la creación de una televisión pública en Rusia, fijó los plazos (principios del próximo año), y perfiló un esquema de trabajo aproximado de los nuevos medios de comunicación. Sin embargo, la oposición quedó insatisfecha y se indignó aún más. Aunque tras un examen más detallado de la iniciativa presidencial, su reacción es comprensible.

El caso es que la televisión pública lo será sólo de nombre. El director general y el editor jefe serán designados por el Presidente; los miembros del Consejo de Vigilancia, también; la financiación del proyecto correrá a cargo del tesoro, y la base para ella su creación será el canal del Ministerio de Defensa, Zvezda (Estrella).


Un miembro del Comité Central del Partido Comunista, Oleg Kulikov, dice: "El principal criterio de la eficacia de la televisión pública es la pluralidad de las opiniones que se presentan. Obviamente, este canal representará la opinión de un grupo político. En pocas palabras: tenemos otro canal del Estado”.

“Lo importante no es ni siquiera el hecho de que la televisión pública represente, en general, un punto de vista progubernamental, eso está claro. Lo relevante es que los mismos autores de la idea, al parecer, todavía no saben qué tipo de contenido original mostrarán a los espectadores. En general dicen que será variado, pero no expresaron detalles concretos. La televisión pública es para nuestro país algo nuevo, por ello son imprescindibles nuevos proyectos interesantes, según esquemas que no sean utilizados en los canales existentes. Sin embargo, es poco probable que los funcionarios lo lleguen a cumplir, ya que para ellos es demasiado creativo", cuestiona el representante del Partido Pirata de Rusia Stanislav Shakirov.

La insatisfacción de la oposición por las opciones presentadas dividen hasta a los profesionales de la televisión. Según los periodistas, muchas de las disposiciones establecidas en el proyecto son extremadamente vagas. Por ejemplo, la cuestión de los ingresos. Uno de los principales gestores de la idea es el presidente del Consejo Presidencial para el Desarrollo de la Sociedad Civil y los Derechos Humanos, Mijaíl Fedótov, que considera que la televisión de pago debe ser voluntaria y estar cerca de los 46 rublos al mes por familia. Está claro que se recoge una suma ínfima que no es suficiente ni siquiera para las necesidades básicas diarias.

Por supuesto, hay canales en el mundo donde el pago es incluso menor, por ejemplo, 6 centavos de dólar en C-SPAN, en EE UU. Sin embargo, este canal no pretende ofrecer una variedad de contenido sino sólo una emisión de 24 horas de las reuniones del Congreso. Es evidente que tales transmisiones no necesitan una gran cantidad de dinero.

Por supuesto, la tarifa de pago puede aumentar, pero, en primer  lugar,  esto alejaría a muchos espectadores, y en segundo lugar, exigiría garantías adicionales para el resto de la audiencia. Artiom Liss, el editor de bbcrussian.com comenta: "En el Reino Unido, por ejemplo, hay un impuesto, denominado 'licencia de televisión'. Los británicos pagan la BBC de su bolsillo y, por eso, la estructura de la organización es transparente al máximo. Por ejemplo, los gastos que reembolsa el ​​canal al editor se pueden consultar en cualquier momento en su web. Dudo que Rusia pueda establecer el mismo sistema eficiente de rendición pública de cuentas".

Otra desventaja evidente del proyecto son las fechas de realización. El redactor jefe del departamento internacional de RBC-TV, Vesna Pedchenko considera que es simplemente poco realista considerar que en este periodo de  tiempo (el canal planea salir al aire el 1 de enero de 2013) se pueda crear un contenido de alta calidad. "Creo que al principio el canal proporcionará 3 ó 4 horas de emisión al día. El resto se ocupará con repeticiones o con películas documentales de bajo coste. Como se puede ver, según los plazos establecidos, las personas que quieren crear una televisión pública en Rusia, tienen un escaso conocimiento de este tipo de medios de comunicación y de sus métodos de trabajo. Para ellos lo más importante es 'llevar a cabo el plan'. Por supuesto, ante tal enfoque ni siquiera se habla de la calidad del contenido".

Los autores del proyecto responden a las críticas de la siguiente manera: la principal tarea de la televisión pública en Rusia es la creación de una plataforma más liberal para el intercambio de puntos de vista. El contenido vendrá  por sí mismo. Los responsables trata de evadir la cuestión de la financiación pública y de la política de información del canal. El diputado de Rusia Unida, Zhelezniak Serguéi dijo: "Sí, el redactor jefe lo designará el Presidente. Pero eso no significa que el Estado vaya a determinar lo que muestre el canal. Vamos a introducir un sistema de clasificación, para ver qué interesa a la población y sobre esta base, formar una red de emisión. El proyecto es nuevo para nuestro país, por lo que estaremos en constante búsqueda".

El escepticismo sobre la televisión pública recuerda mucho a otro proyecto ambiguo de los tiempos de la presidencia de Medvédev: el centro de innovaciones de Skólkovo. La misma historia: el intento por parte del Estado de crear una organización autosuficiente, que atrae dinero de los inversores, y lo más importante, crea un cambio en la mentalidad de los ciudadanos. Skólkovo, llamado a revivir la ciencia rusa, apenas sobrevivió el colapso de la economía de planificación centralizada. La televisión pública está llamada a reavivar la conciencia de los rusos, socavada por décadas de propaganda, a desarrollar en la población un pensamiento crítico y la capacidad de filtrar la información. De momento, el éxito se puede caracterizar como "moderadamente estable", en lo que concierne a la Televisión Pública Rusa (OTV).

Para ser justos hay que señalar que en Rusia ya había un canal, que se llamaba Televisión Pública Rusa, o, en forma abreviada, ORT. Yeltsin firmó el decreto de  creación en 1994, aunque luego ocurrieron muchas cosas: el asesinato del director general, la alteración de las esferas de influencia y la transformación en una estructura comercial. Ahora es el Primer Canal y un buen ejemplo para ilustrar el concepto de "propaganda gubernamental". De modo que, ¿conseguirá el nuevo proyecto crear un formato radicalmente nuevo de radiodifusión, o está destinado a ocupar su lugar en una larga lista de medios de comunicación estatales aburridos y semioficiales? Parece que solo lo sabremos después del 1 de enero de 2013.