¿Se ha convertido BRICS en algo así como un instrumento de gobernanza mundial?


No, no es un mecanismo de la gobernanza mundial. Y ni siquiera se ha propuesto esa tarea. No voy a entrar a juzgar ese tema hasta que surja como tal o llegue a serlo, pero en la etapa actual el BRICS es un catalizador de las reformas a nivel mundial. A pesar de que tres mil millones de los siete mil de la población mundial son ciudadanos del BRICS, a pesar de que el 25% del PIB mundial corresponde a los estados de esta alianza, a pesar de todo eso, no puedo considerar esta estructura como un mecanismo de gobernanza mundial.


BRICS no es un mecanismo de gobernanza mundial porque hoy en día el 80% de los temas de su agenda están relacionados con la economía y tan solo el 20% con la política exterior. El principal foro a escala global que coordina los criterios económicos es el G20 y el BRICS actúa, por así decirlo, dentro de este grupo.


¿Se ha desarrollado una filosofía común del BRICS?


Sin duda. Su filosofía es no apresurarse por forzar la transformación BRICS en una organización internacional, en sentido literal.


Entonces, ¿en principio no queda excluido?


Rusia daría la bienvenida a un reforzamiento paulatino de los elementos institucionales en la actividad de esta estructura. Tenemos propuestas concretas. El presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvédev, las expuso en Delhi. Pero no imponemos nada a nadie. Tenemos en cuenta el empeño de nuestros socios por mantenerse de momento en un nivel informal y no demasiado burocratizado, pero consideramos que el BRICS no ha alcanzado su límite de desarrollo institucional. No hay límite y el desarrollo continuará. Pero de momento todos están contentos con el status-quo. El sistema internacional ha aceptado esta nueva formación y cuenta con ella.


¿Pero se intenta “dividir” a los BRICS, “separar” a los socios?


No es que quieran “separar”, sino acentuar las discrepancias existentes.  Intentan, probablemente, dilucidar (en cierta medida mediante el debate, tanto en el Parlamento europeo como en los centros de estudios políticos), qué es lo que implican los desacuerdos en los intereses económicos para el futuro de los BRICS. Pero en la coalición, las fuerzas de atracción mutua son mayores que las de separación. Es un hecho que son economías que se complementan mutuamente. Hay un crecimiento bastante rápido del comercio mutuo. Una agenda económica muy cercana, también en relación al tema de la reforma de las instituciones financieras internacionales.


Hay otro punto importante. Rusia ha tomado decisión de unirse a las declaraciones de la agenda de la última ronda de negociaciones en la OMC, expuestas en el documento final de la cumbre del BRICS en Delhi. Pero Rusia todavía no es miembro de la OMC, por lo que hay que recordar que la aceptación por nuestra parte de lo que se expone en este documento, no significa que Rusia lo vaya a cumplir automáticamente. La adhesión a estas tesis depende de varios factores.


¿Cómo entiende usted, como antiguo comisario de la diplomacia rusa para el seguimiento del G8 y el BRICS, las manifestaciones de los analistas políticos occidentales de que Rusia tiene la intención de utilizar BRICS como una especie de contrapeso en su relación con Occidente?


Trabajamos para que la agenda rusa en estos dos modelos sea inclusiva. Lo ideal sería que, utilizando las ventajas comparativas de cada uno de los modelos, pudiéramos lograr un efecto sinérgico. Que nuestros socios entendieran nuestras señales sobre un mismo tema de forma clara y diáfana, teniendo en cuenta las peculiaridades de cada uno de estos modelos.


Si observa las conclusiones del encuentro de ministros de Asuntos Exteriores del G8 en Washington y la cumbre del BRICS en Delhi, verá que en ambas, a instancia nuestra, se hizo constar por escrito que la adhesión a la decisión negociada sería sobre la base de los principios de gradualidad y reciprocidad. Este no es un mal resultado.


El pasado año todos los miembros de los BRICS estuvieron en el Consejo de Seguridad de la ONU: la Federación Rusa y China como miembros permanentes y el resto como miembros temporales.  ¿Se sigue manteniendo en la agenda la acción conjunta en el tema de la seguridad internacional?


No solo se mantiene en la agenda sino que se refuerza. Las delegaciones permanentes de los países BRICS han mantenido un diálogo constante y encuentros de trabajo en Nueva York, Ginebra y Viena. Ha habido intercambio llamadas telefónicas. Todo tiene lugar dentro de un modo de trabajo que se ha convertido en parte de la rutina (en el buen sentido de la palabra) diplomática y política, de la cultura del trabajo diplomático.


Normalmente un grupo de Estados, más aun grandes, relevantes y con intereses globales, necesitan décadas para pasar de "llevar pantalones cortos” a ser un interlocutor de influencia global, a ser no un elemento de gobernanza mundial, sino de diálogo y de cooperación práctica. El primer encuentro de ministros de Asuntos Exteriores de los BRICS tuvo lugar en 2008 y en 2009 ya se llevó a cabo la primera cumbre. En tres años se ha logrado mucho. Lo que quiere decir que era algo que hacía falta. Veo el futuro con gran optimismo.


¿Por qué la coalición BRICS, que crece con dinamismo, declara constantemente su "no institucionalidad"? ¿Cómo se relaciona esto con las exigencias de Rusia de darle a la OSCE los atributos de una Organización (estatutos, etc.)?


Rusia estaría a favor de la institucionalización del BRICS, pero no quiere forzar este proceso de forma artificial. No hace falta impulsar nada artificialmente, creando así la impresión de que si no es así BRICS no podría existir. Sin la estructura institucional los resultados han sido buenos.


El concepto BRICS une únicamente a cinco estados mientras que la OSCE auna a 56. Por eso, alcanzar una posición común en la OSCE sin que existan las necesarias “reglas de juego”, es tremendamente problemático. De todos los procedimientos en la Organización tan solo existe la regla del consenso, las normas en las que no hay consenso son extremadamente fragmentarias. La OSCE necesita unos estatutos para que la Organización pueda trabajar como debe ser.


La fuerza de la ONU está en sus procedimientos. Cuando hablamos de la cooperación de doscientos Estados tan diferentes, a veces es tan complejo encontrar algo común entre algunos de ellos que es imposible avanzar sin procedimientos.


Mientras que en los BRICS, lo intereses comunes y la cultura de búsqueda de un acuerdo es mayor. Hay más paciencia y respeto político, y ninguna pretensión de imponerse los unos a los otros. Esto ayuda a que el trabajo se haga bien.


Como dice usted, cada cosa a su tiempo. Pero, ¿se ha desarrollado algún criterio para la selección de los futuros candidatos a BRICS?


Que compartan los mismos intereses y estén dispuestos a trabajar en un modelo de cooperación, desarrollado y realizado en el BRICS. Creo que en la etapa actual los países que forman parte responden a estas exigencias en el grado más alto grado. Hace falta algo de tiempo antes de que la ampliación del BRICS sea apremiante.


Aunque México, que actualmente preside el G20 ha declarado su deseo de formar parte del BRICS.


El grupo debe pasar por un periodo de maduración en la formación de un modelo de organización mundial, donde ya están representados la mayoría de los continentes.


¿Cuáles son las posiciones conjuntas que se están elaborando para la cumbre del G20 en México del 18-19 de junio? ¿Se incluye a Argentina en este trabajo?


Acaba de tener lugar un encuentro de los ministros de Hacienda de los BRICS. La agenda de “los veinte” evoluciona, pero el trabajo en esta área se ha retrasado hasta que no se salga de la fase más aguda de la crisis. Los BRICS deben estimularlo. Argentina es un socio de diálogo en el G20. Aunque todavía no tenemos modelos de diálogo asentados con países que no pertenecen a los BRICS. Me gustaría señalar que Rusia está a favor de la regulación del “sistema de outreach”, pero partiendo del diálogo entre el BRICS y otras estructuras multilaterales. El trabajo individual con los países es la siguiente etapa. El desarrollo del trabajo en el G20 depende en buena parte de la agenda que redacte la presidencia y que lleve a cabo las consultorías. El año pasado se creó una "troika" en el G20. Entramos en ella ya que Rusia presidirá a los “los veinte” en 2013.


¿Influirá en el BRICS la ralentización del crecimiento de China?


No hay una relación directa. Le diré mi opinión personal, que tal vez nuestros expertos en economía mundial no apoyen en absoluto. Creo que es inevitable una cierta ralentización del ritmo de crecimiento económico en un país, que ha trasladado el centro de gravedad de su desarrollo a una utilización más completa de los factores internos. La economía china se ha desarrollado a lo largo de varias décadas principalmente basándose en la materialización de sus posibilidades exportadoras (las ventajas comparativas que tiene China en el modelo económico), dedicando a la exportación la mayor parte del volumen de producción con un alto valor añadido. Así que es inevitable que llegue ese momento en el que la demanda exterior se satura y hace falta buscar recursos complementarios para asegurar el crecimiento. Actualmente la política económica de China está enfocada a asegurar el crecimiento mediante la ampliación del consumo interno. No solo individual, sino ante todo a través de la realización de infraestructuras y otros proyectos de importancia estructural. Con este trasfondo, es inevitable que se de una cierta bajada del ritmo de crecimiento. Aunque de nuevo, estamos hablando de cifras que generalmente son varias veces más altas de las que se enorgullecen otros países. El ritmo de crecimiento de China, a pesar de la caída, sigue siendo muy alto. Por eso creo que no ha cambiado en nada el papel de China como una de las locomotoras del crecimiento económico a escala global. Del mismo modo que no ha cambiado nada en la posibilidad de trabajar conjuntamente con ellos para la consecución de nuestro objetivo estratégico de utilizar las monedas nacionales en los intercambios.


Es indispensable trabajar con las divisas nacionales como medio de pago para aumentar la estabilidad de los intercambios mutuos y hacer frente a las fluctuaciones de las cotizaciones de las principales reservas de divisas, que están provocadas por circunstancias ajenas a nosotros.