Gulia Sultánova. Directora del Festival de cine “Hombro con hombro”

¿Cuál es el objetivo del Festival?

Este festival es un foro sociocultural en el que se realizan muestras de cine y exposiciones que pretenden crear un espacio para la discusión de temas relacionados con la homofobia y la transfobia en la Rusia actual.

¿Qué problemas han surgido a la hora de organizar el Festival?

Bastantes. Moscú es la sexta ciudad en donde se realiza. En otras ciudades hubo presión por parte de los poderes locales sobre los lugares donde debíamos llevarlo a cabo. En algunos momentos se vieron obligados a negarnos la realización del festival en el último momento, a pesar de tener firmados los contratos y de estar anunciados públicamente.

¿Qué reacciones hay en la sociedad con respecto a este acontecimiento?

Hoy han venido nuestros oponentes. En la calle hay unas personas homófobas, representantes de la iglesia ortodoxa rusa y cosacos. Tienen un punto de vista diferente y tienen derecho a expresarlo y a realizar piquetes. Pero no tienen derecho a callarnos ni a prohibirnos realizar encuentros culturales. No nos pueden quitar el derecho a la libertad de reunión, a la libertad de asociación, ni a la libertad de palabra.

¿Qué tipo de películas se muestran en el Festival?

Todas son de diferentes países, pero en todas se trata el tema de la homosexualidad, la bisexualidad o la transexualidad y se muestra a estas personas como gente común con determinados problemas debido a los prejuicios que existen en diferentes sociedades. Pero también se muestra que nuestra sociedad está cambiando y que si estas comunidades son activas y le explican a la sociedad general sus problemas, el cambio es posible.



Asistentes del festival. Fuente: Flickr/Román Melnik
 

Vladímir. 39 años. Economista.

He venido al festival porque es la primera vez que se realiza en Moscú, tal vez porque acaba de salir una nueva ley en San Petersburgo que prohíbe la propaganda homosexual. Yo creo que esto es una violación de los derechos humanos. La gente debe entender que, como se dice en una película cubana, un heterosexual piensa en mujeres durante el mismo tiempo que un homosexual lo hace en personas de su mismo sexo. Yo estoy aquí por una cuestión de principios. En Rusia la homofobia es muy fuerte. Me trasladé a Moscú para poder vivir, porque en mi ciudad era imposible. Tal vez en Moscú la gente no preste mucha atención a esto porque están ocupados con sus propios problemas. Pero en otros lugares la situación es muy difícil para nosotros.

Julia. 29 años. Fotógrafa.

Es muy agradable poder tener esta oportunidad de ver cine de este tipo en un cine club. Yo no podría decir que he sentido discriminación por mis preferencias sexuales, pero puede ser que haya sido así porque no lo manifiesto abiertamente. A veces me pongo la cinta blanca (símbolo de la oposición) y siento que la gente me mira más. Creo que las leyes que ahora están saliendo en Rusia contra la propaganda homosexual tienen que ver más con el deseo de querer encontrar un enemigo interno, alguien a quien odiar y culpar de todo lo malo que pasa en el país.

Iliá. Dramaturgo y director del teatro gai “Apo-Gay”.

Hoy estamos aquí porque el tema del arte y del cine es el nuestro. Es una lástima que unos fanáticos religiosos estén manifestándose de esa forma en contra de un evento así. Este tipo de acto no habla bien de ellos, pues según las sagradas escrituras el amor verdadero no obedece a estereotipos. Parece que se han olvidado del verdadero amor cristiano.
 
Stanislav. Productor general y director artístico del teatro “Apo-Gay”.

Esperamos que con este festival cambie la forma de ver a las minorías sexuales en la sociedad, se haga más tolerante, flexible y abierta, y que se libere de la doble moral. Nos crea malestar que hayan venido representantes de la iglesia ortodoxa, pues significa que la sociedad rusa todavía está llena de prejuicios. Deberíamos tener apoyo estatal y de los organismos defensores de los derechos humanos. Pero desgraciadamente en nuestro país la posición oficial es de negación, pues se intenta por todos los medios no prestar atención a este problema y ocultarlo. Pero creo que va a cambiar pronto.
 
Yaroslav Nikítenko. Activista del movimiento ecologista “Medio Ambiente”.

Actualmente en Rusia persisten los prejuicios y los estereotipos respecto al tema de la homosexualidad. Hoy vemos incluso a los fanáticos ortodoxos y ultraconservadores que están en contra de la libertad de las mujeres, de los homosexuales y, en fin, de todos los que no se parecen a ellos. La cuestión es que reprimir las libertades de las minorías conlleva a la represión de las libertades de todos. Muchos de estos fanáticos pertenecen a grupos nacionalistas y utilizan la simbología fascista. Incluso llevan a cabo actos de terrorismo como sucedió en el mercado de Cherkízov o el asesinato de periodistas. El problema es que todo esto nace de una serie de políticas estatales que no permiten el progreso en nuestro país. Incluso en Moscú se planea sacar una ley contra la propaganda sexual en general. Lo más terrible es que es completamente abstracta y no determina concretamente qué se entiende por ese tema. Esto conlleva que se cometan atropellos contra la población general, contra los activistas políticos, etc. Hay que luchar contra la xenofobia y la discriminación, y por eso, estamos hoy aquí.

Ígor Miroshnichenko. Vicepresidente de la Unión de Jorugvenostsy ortodoxos.

Hemos venido hoy al festival para expresar nuestra protesta y decirle a las autoridades que si ellos permiten esta sodomía y propaganda de la homosexualidad, nosotros nos tomaremos el derecho de impedirlo con nuestras propias fuerzas. El pueblo está con nosotros, a favor de la defensa de los valores tradicionales. En Rusia no permitiremos la realización del Día Internacional del Orgullo Gai ni nada parecido. Estamos dispuestos a hacer todo lo posible para aniquilar las fuerzas que corrompen a nuestros hijos.

Yuri Agueschev. Coordinador de la Unión de hermandades ortodoxas de Rusia.

Somos monárquicos, estamos a favor el Zar. Lo que sucede actualmente en Europa es una vergüenza que nosotros no permitiremos en nuestro país. Los europeos se han convertido en zombies. La mentalidad y la genética rusa son superiores, por eso no pasará lo mismo que en Europa.