La fecha de estreno oficial de la película en Ucrania estaba fijada inicialmente para el 26 de abril. Sin embargo, las autoridades del país temen que la película pueda incitar a la violencia contra la selección alemana y sus aficionados en la Eurocopa que Ucrania acoge (junto a Polonia) el próximo mes de junio. Así que se plantean vetar su estreno hasta después del campeonato. Por lo pronto, la película está bloqueada y la Agencia Estatal de Cine de Ucrania ha encargado a una comisión de expertos analizar y valorar el posible impacto. Su veredicto se conocerá en las próximas semanas.

Pero la polémica no termina ahí. Uno de los miembros de la comisión ha advertido de que la película puede incitar al conflicto étnico, pues en la misma los colaboracionistas hablan idioma ucraniano y los opositores en ruso. “No hay nada anti-ucraniano. Al contrario, hemos grabado una película sobre la gesta de los ucranianos y los habitantes de Kiev durante la guerra”, se defiende en declaraciones a Associated Press el productor de la cinta, Dimitri Kulikov, cuya empresa (Rekun-Cinema) ha propuesto el 3 de mayo como fecha alternativa para el estreno en Ucrania, dando por supuesto un veredicto favorable de la comisión. Independientemente de su fecha de estreno en cines comerciales, a finales de mayo ‘Match’ competirá en la sección oficial del festival de cine sobre fútbol ‘CINEfoot’ de Río de Janeiro.



No será sin embargo la primera vez que se lleve a la gran pantalla ‘El Partido de la Muerte’. La historia se popularizó y convirtió en leyenda soviética, dando pie a numerosa literatura y filmografía. En 1958, los periodistas ucranianos Petro Severov y Naum Khalemsky publicaron el libro ‘El último Duelo’. Después, en los años 60, se grabaron un par de películas soviéticas de corte oficialista para ensalzar los valores de heroicidad y resistencia que representaba el episodio. La historia cruzó incluso el telón de acero e inspiró películas también en Occidente. La más conocida fue ‘Evasión o Victoria’, protagonizada por Michael Caine, Silvester Stallone y Pele, aunque su guion (con final feliz) guarda escasa relación con los hechos históricos en los que suponía basarse. Al contrario, la nueva cinta de Andrei Malyukov busca reflejar de la forma más fiel posible los hechos alrededor de aquel partido…

El 19 de septiembre de 1941 las tropas alemanas entraron en Kiev. Ucrania fue la región más devastada por la Segunda Guerra Mundial, con entre 12 y 15 millones de fallecidos. El fútbol había adquirido gran popularidad en la URSS durante los años 30 y Kiev acogía varios de los mejores equipos de la liga nacional. Pero cuando llegó la guerra, el fútbol dejó de ser una prioridad. Algunos jugadores murieron combatiendo en el frente, otros fueron hechos prisioneros  y los más afortunados se refugiaron en el anonimato en el Kiev ocupado. Uno de ellos comenzó a trabajar en una panadería cuyo dueño de origen alemán era un gran aficionado al fútbol y le encomendó buscar antiguos compañeros para formar un equipo. Así surgió el Start FC, que compitió con gran éxito en partidos ‘amistosos’ contra equipos de diferentes regimientos militares. Tras 6 victorias y ninguna derrota, el Start se había granjeado gran popularidad en la Kiev ocupada. Así, fue retada por el equipo de la Lutwaffe alemana para el 9 de agosto de 1942. Los jugadores locales, peor equipados y nutridos, fueron amenazados en caso de no dejarse perder. El arbitraje permitió todo tipo de juego sucio a los alemanes, pero no logró evitar la victoria soviética por 5-3, tras remontar un 1-2 al descanso.

Según la leyenda creada por la propaganda soviética, todos los miembros del FC Start murieron fusilados después del partido. Investigaciones posteriores confirman que una semana después se disputó un segundo partido entre ambos equipos, en una atmósfera más cordial aunque con nueva victoria soviética (8-0). Días después, nueve jugadores del FC Start fueron arrestados y llevados a campos de concentración, acusados de pertenecer supuestamente al NKVD, el órgano de represión de Stalin. Uno de ellos murió torturado una semana más tarde, mientras que otros tres fueron ejecutados un año después. El resto sobrevivió para contarlo. Gracias a ellos se conoció la historia. Sin embargo, un tribunal de Hamburgo estableció en 2005 que no hay una relación directa entre la muerte de esos cuatro futbolistas y una venganza por aquel partido. Siete décadas después, una estatua a la entrada del estadio del Dinamo de Kiev reza: “De la rosa sólo nos queda el nombre”.