El proyecto Yasuní-ITT fue anunciado por Rafael Correa en 2007 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Consiste en el compromiso del país suramericano de mantener bajo tierra, por tiempo indefinido, las 846 millones de toneladas de petróleo del campo ITT a fin de  hacer un aporte en la lucha contra el cambio climático.

De esa manera se evita la emisión de 407 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Sirva como término de comparación que el valor de las emisiones evitadas es mayor a las anuales de países como Brasil o Francia.

El gobierno de Ecuador espera una compensación internacional equivalente, como mínimo, al 50%  de lo que obtendría en caso de explotar estas reservas.

El embajador de Ecuador en Rusia, Patricio Chávez Zavala, señaló que desde el año pasado el país latinoamericano ha recaudado cerca de 100 millones de dólares a través de distintas aportaciones de  la comunidad internacional.

Además, añadió que el gobierno ecuatoriano espera recaudar este año 350 millones de dólares y que el Movimiento Ecológico Mundial “Tierra Viva”, cuyo presidente es el reconocido zoólogo ruso, Nikolái Drozdov, es la única organización que aporta dinero para conservar el citado parque y que el año pasado donó una suma similar a la anunciada.