A finales del mes pasado, en la Bolsa de Valores de São Paulo (BM&Fbovespa) se empezaron a negociar los futuros contratos de los índices de las acciones en las bolsas Micex-RTS (Rusia), Bombain Stock Exchange (India), Hong Kong Exchanges and Clearing (China) y Johannesburg Stock Exchange (Sudáfrica). Cada una de estas bolsas participará en la negociación del principal índice de acciones de las demás.


Se trata de la primera etapa del proyecto de creación de un índice común, el Bricsmart. Lo más destacable es que los inversores de los países BRICS podrán negociar directamente acerca de las acciones de los demás, sin la intermediación de una plataforma global, bien sea Londres o Nueva York.


A medida que estos contratos vayan ganando liquidez, podrán servir como instrumento de cobertura parcial (“hedge”) y como diversificación de cartera, reduciendo así el riesgo total de las inversiones.  Incluso podrán ser parte de las estrategias de arbitraje del tipo “long-short” de los inversores más sofisticados, debido a la correlación existente entre estos índices, en particular, entre el Ibovespa y el Micex.


Conozco mejor los índices Ibovespa y Micex, caracterizados por una fuerte correlación positiva (es decir, fluctúan más o menos de una manera parecida), ya que ambos se ven influidos por los precios de los bienes de consumo que desde 2008 han experimentado un cambio general. Creo que se puede aplicar la misma lógica al índice sudafricano. En lo que se refiere a la India y China, debido a su condición de mercados emergentes, acaban también por tener una correlación  positiva con los demás países BRICS, aunque en menor medida.


Aparte de estos aspectos técnicos, el mérito principal de este cruce de índices consiste en permitir que los inversores de los países BRICS se conozcan entre sí. Asimismo, en el futuro podría darse la creación de paridades entre las diferentes monedas de los BRICS que se coticen y negocien directamente a nivel global, reduciendo así el riesgo relacionado con el cambio de moneda en el comercio exterior. De esta manera se generarán nuevas posibilidades para los especuladores (que juegan un papel clave, ya que aportan liquidez al mercado) y, por consiguiente, aumentará la liquidez de las monedas de estos países.


Esperemos que este proceso de interacción entre mercados bursátiles no solo se limite a los índices y de paso a las acciones de mayor liquidez (“blue chips”), y poteriormente hacia las principales “small caps”, ya que estas últimas ofrecerían oportunidades especialmente interesantes de diversificación y cobertura.


Carlos Serapião Jr. vive en Moscú y trabaja en B2U Trading. Estudió en el Instituto Rio Branco e hizo un máster en finanzas en el École Nationale des Ponts et Chaussées.