El pasado 20 de marzo, en la reunión con los miembros del Ministerio de Defensa en la Academia de Estado Mayor, el presidente Dmitri Medvédev, quien también ostenta el cargo de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Rusia, anunció que la reforma del ejército ruso “casi se ha completado”.


La reforma se ha llevado a cabo bajo la supervisión del ministro de Defensa, Anatoli Serdiukov, que fue designado para este puesto el 15 de febrero de 2007, durante otra reunión de evaluación en el Ministerio de Defensa. Su designación fue acogida de manera desigual en la jerarquía militar. Muchos quedaron sorprendidos por el hecho de que hubiese sido elegido para el puesto de ministro de Defensa un antiguo recaudador de impuestos, con una carrera en el campo comercial y sin experiencia militar. Sin embargo, pronto se hizo evidente que a  Serdiukov se le había dado carta blanca para desempeñar una tarea importante y muy poco agradecida: debía empezar a construir unas nuevas fuerzas armadas.


Los cambios no empezaron inmediatamente. El nuevo ministro necesitaba tiempo para comprender qué tipo de legado había recibido de sus predecesores. También llevó tiempo la formación de un nuevo equipo y plantilla, así como el establecimiento de relaciones con la jerarquía militar. En consecuencia, aunque Serdiukov fue nombrado por Vladímir Putin, la reforma se llevó a cabo durante la presidencia de Dmitri Medvédev.


El responsable directo de la implementación de la reforma fue el general Nikolái Markov, que se convirtió en jefe del Estado Mayor en 2008. Los cambios que promovió afectaron prácticamente a todos los elementos de las Fuerzas Armadas. El personal fue reducido rápidamente a un millón de personas, y todas las unidades fueron reasignadas a la categoría de tropas de despliegue. Al mismo tiempo, hubo una reducción en el cuerpo de oficiales, de 355.000 a 150.000, aproximadamente. “En consecuencia, se conservó solo el número de oficiales realmente necesarios para ponerse al mando de las tropas”, según fuentes del Estado Mayor. También fue abolido el antiguo sistema de unidades paralelas, bajo el mando únicamente de reclutas o de soldados con contratos voluntarios.


Cuestiones estructurales

Las divisiones administrativas del ejército también han sido reestructuradas. Se han creado cuatro distritos militares a partir de los seis originales, para alinearlos con las zonas de defensa aérea.

Posteriormente, se alteró también la estructura de las fuerzas armadas. En la Infantería, se  abandonó el sistema de unidades de oficiales para implantar uno de brigadas más ligero y con mayor movilidad. En el Ejército del Aire, las unidades han sido reorganizadas completamente para crear un sistema de bases aéreas, grupos y escuadrones con sus correspondientes comandancias. “Anteriormente, la aviación tenía 356 aeropuertos base, algunos de los cuales solo contaban con unos pocos aviones operativos”, confirmaron fuentes del Estado Mayor. “No obstante, todos estos campos de aviación recibían la misma financiación”.


La reforma de las divisiones aéreas aún está en proceso. Existe todavía un plan para crear siete grandes bases aéreas. El 1 de diciembre del año pasado, Medvédev unió las Fuerzas Espaciales y el Comando de Defensa Aérea Regional de Moscú para formar las Fuerzas de Defensa del Espacio Aéreo, que centralizará los recursos de la defensa aérea, los sistemas de defensa de misiles balísticos, la alerta rápida de ataques con misiles y los sistemas de control espacial. Todos estas estructuras se hallan ahora en un único centro de control.

Provisión de armas desde el 2008

Entre 2008 y 2011, se proveyó al ejército de 39 misiles balísticos intercontinentales (incluyendo los Yars y Topol-M), dos submarinos, cuatro barcos, cinco lanchas motoras militares, 374 aviones, 12 misiles táctico-operativos Iskander, 106 complejos para la defensa aérea, 79 misiles antiaéreos y 2.300 vehículos blindados.


La aviación se ha visto menos afectada por la reestructuración que otros servicios: el Ejército del Aire ha sido dividido por especialidades en paracaidistas y fuerzas para el aterrizaje de asalto. También la Marina ha visto cómo eran reorganizados algunos de sus sectores. Se dotó de una nueva plantilla a las fuerzas navales costeras y de tierra, y las flotas se han incluido en los recientemente formados distritos militares. Asimismo, se ha firmado una subcontrata con la sociedad anónima Oboronservis (Servicio de Defensa) para todo lo relativo a las reparaciones del equipamiento, el mantenimiento de las guarniciones, el aprovisionamiento y los servicios domésticos.

También el Estado Mayor muestra un nuevo rostro. Se han dividido sus funciones operativas y administrativas en dos esferas: planificación del uso y desarrollo de las fuerzas armadas y planificación general de suministros. Esta reestructuración aún no ha sido anunciada públicamente, pero el Departamento Central de Operaciones ha sufrido recortes de hasta un 40% y solo han quedado cinco de las ocho unidades del Departamento Central de Inteligencia (GRU).

Armamento

Los cuatro años de mandato de Dmitri Medvédev estuvieron marcados por los problemas con la entrega de las armas encargadas a los contratistas estatales. En mayo del año pasado, al presidente se le acabó la paciencia. En 2010 se planeaba dotar al ejército de 30 misiles balísticos estratégicos, 5 milises Iskander, unos 300 vehículos blindados, 30 helicópteros, 28 cazas, tres submarinos nucleares, una fragata de patrulla “corvette” y 11 satélites: hubo quejas y reclamaciones casi en cada uno de los puntos. Medvéved exigió una explicación sobre el incumplimiento de las entregas, y les recordó sus obligaciones a los contratistas. Poco después, fueron despedidos los gerentes de algunas de las empresas armamentísticas y algunos oficiales militares. Posteriormente, Serdiukov creó un departamento especial de tarifas y una agencia para la adquisición de tecnología militar especializada, Rosoboronpostavka, que forman parte del Ministerio de Defensa.

Otro hecho destacable es que en los tres años pasados, Rusia y Francia llegaron a un acuerdo para la compra de dos portahelicópteros Mistral, y firmaron un contrato para la construcción de otros dos buques similares. Antes de la reforma, habría sido impensable que Rusia comprase armas a un país de la OTAN, pero ahora las compras se realizan teniendo en cuenta las necesidades de adquirir la última tecnología.
 
El resultado

A día de hoy, el ejército ruso muestra considerables diferencias con el que Dmitri Medvédev heredó en 2008. En cierto modo, la idea base de la reforma ha sido llevada a cabo: el ejército se ha convertido en una fuerza de combate más ligera y agresiva. No obstante, persisten algunos problemas. Si bien es cierto que el Presidente subió considerablemente los sueldos de los militares el 1 de enero de 2012, el problema del alojamiento apenas ha sido abordado.
 
En la afirmación de Medvédev: “la reforma del ejército está casi acabada”, se debe enfatizar sobre todo en el “casi”. Parece que el plan general de acción ha sido llevado a cabo, pero los principales problemas son de detalle. Se necesita más acción para que la reforma llegue a buen término. En primer lugar, hay que crear un nuevo sistema de control de las Fuerzas Armadas, y dotarlo de tecnología moderna. En segundo lugar, la introducción de nuevas estructuras debe ir acompañada por nuevos métodos de formación de personal. Finalmente, ni siquiera esta reforma estructural ha puesto todos los puntos sobre las íes; por tanto, con el tiempo se requerirán más ajustes, y ajustes sustanciales, probablemente.

Podría decirse que la frase “la reforma del ejército se ha llevado a término” se volverá a pronunciar de nuevo algún día, pero esta vez vendrá de Vladímir Putin.