Antes de llegar a Skólkovo usted se ocupaba de cuestiones de desarrollo estratégico en la corporación estatal Rosatom. ¿Entendió entonces que hay otras orientaciones en el mercado, menos dominantes pero no con menos perspectiva?

Creo que lo entendí antes. Y no yo solo. Si miramos los documentos estratégicos del sector atómico de finales de los años 80, ya podemos encontrar muchas de las orientaciones designadas. Hay, en menor medida, dos razones para empezar la diversificación en el sector atómico. La primera, el mercado es muy complejo, y hay una gran parte que no depende de nosotros. Por ejemplo, el caso de Fukushima no ocurrió en Rusia pero nos influye directamente. La segunda razón es que los mercados de tecnologías mixtas crecen a un ritmo mucho más alto de lo que crece la energía, y en escala, ya son equiparables.


Según valoraciones aproximadas, el espectro de los avances tecnológicos de la industria nuclear, que puede ser utilizado fuera de los límites de los mercados energéticos, contiene no menos de 500 productos y tecnologías. Fueron en parte la base de una nueva plataforma tecnológica, “las tecnologías de radiación", que fue confirmada por una comisión especial por el gobierno de la Federación de Rusia y aprobada para su aplicación como una de sus prioridades.

 

Ahora usted la supervisa como director del cluster de tecnologías nucleares del Centro de Innovación Skólkovo.    

Sí, hoy en día esta plataforma la coordina oficialmente Skólkovo y, consecuentemente, nuestro cluster de tecnologías nucleares. El año pasado la validó el primer ministro, Vladímir Putin, en la lista de proyectos más destacados. En total, contando con las tendencias generales del desarrollo de la tecnología de la industria nuclear, del análisis, de los logros mundiales y las posibilidades de nuestro país, incluyendo el potencial de recursos humanos, se determinaron cuatro orientaciones estratégicas en la actividad del cluster de tecnologías nucleares.

 Trayectoria profesional

Denís Alexándrovich Kovalévich nació en 1979 en la Akademgorodok de Troitsk. Después de graduarse en 2002 en la Escuela Superior de Economía, dirigió una serie de proyectos de consultoría para el desarrollo de estrategias socio-económicas e innovadoras de varias regiones del Distrito Federal del Volga. Antes de unirse a Skólkovo trabajó en Rosatom durante cuatro años, donde fue responsable del desarrollo de los programas de reforma de la industria nuclear rusa, incluyendo planificación a largo plazo. Desde 2009 es miembro de la Comisión de Modernización y Desarrollo Tecnológico de Rusia.

Sin entrar en detalles, simplemente las enumeraré: tecnología de radiación, basada en la tecnología de emisión; tecnología para crear nuevas propiedades de materiales; tecnología de diseño, de construcción, de modelado e ingeniería de objetos complejos y sistemas tecnológicos; ingeniería mecánica, construcción de aparatos de precisión y de nueva electrónica. Todo esto, en un mayor o menor grado, de productos derivados de su programa nuclear.

  

¿Por qué fue designado el Centro Skólkovo, y no Rosatom,  para coordinar la plataforma de “tecnologías de radiación”?  

Hay más de 70 organizaciones en Rusia que se dedican a la tecnología de radiaciones. Rosatom es uno de los competidores. Sí, es cierto que que es el inversor más poderoso y el que puede recoger el producto final.

Nosotros “preparamos el terreno”, apoyamos la creación y el desarrollo de nuevos proyectos y compañías que después, las principales corporaciones tecnológicas mundiales incluirán en sus cadenas tecnológicas. Al comprarlas, entran en cooperación de cualquier manera posible. Pero, de momento, en este campo no hay prácticamente con quién interaccionar a escala de corporaciones, apenas florecen los primeros brotes.


Por eso, para nosotros es importante que cada vez más gente y más compañías particulares empiecen a moverse en esta dirección y que con el apoyo de esta plataforma tecnológica, refuercen sus estrategias a largo plazo. Ese es el sentido de mi trabajo. A grandes rasgos, la tarea es “lanzar la ola”, y no simplemente apoyar dos o tres proyectos, por prometedores que sean.


El objetivo está claro. ¿Cuánto tiempo y qué pasos son necesarios? ¿Existen instrumentos para valorarlo? ¿Se ha conseguido lanzar esa misma ola de la que usted habla?

El modelo que tengo en mente es, aproximadamente, el siguiente: trata esencialmente de la preparación de las decisiones sobre el lanzamiento de una nueva industria. Si apelamos a conocidos ejemplos de la experiencia extranjera, la media de preparación de tales decisiones oscila de entre cinco a diez  años. Por ejemplo, Singapur, lanza un nuevo sector una vez cada siete años. Antes de hacerlo, piensan, analizan, hacen  sus cálculos, lo comprueban todo cuidadosamente y lo vuelven a comprobar. Y, en este sentido, entiendo e interpreto las posibilidades de Skólkovo como un “estudio de la acción”.

Cuando nuestra comisión de subvenciones toma la decisión de asignar un dinero para algún proyecto, hay que tener en cuenta la oportunidad que se otorga y la posibilidad de valorar la viabilidad de las empresas solicitantes. No se puede comprobar de forma analítica, no se puede hacer con un lápiz sobre papel. Hay que dar a la gente una posibilidad real para que prueben, que pasen por un cierto camino, se tropiecen con una serie de obstáculos, trabajar con ellos y ver los lados fuertes y los lados débiles, etc. Es necesario organizar el movimiento. Y para mí lo más importante es que esa actividad ocurra en diferentes direcciones, con una gran cantidad de participantes.  

 

Usted se ha referido a la experiencia de Singapur. ¿Y lo que ocurrió y está ocurriendo en Japón a qué reflexiones nos conduce? ¿Cree que piensan sobre la diversificación de la industria nuclear y en la prioridad del desarrollo de otros sectores aparte del energético?

Estoy convencido de que después de lo que ocurrió en Fukushima, esto ha empezado a ser bastante más actual que antes. Y allí, seguramente piensan en cómo diversificarse. Para ellos, esta historia es exactamente la misma...

 
Y en pocas palabras, ¿qué es lo que otorga el estatus de participante de Skólkovo a sus socios extranjeros, a los ya existentes y a los que pretenden serlo?

Si hay que decirlo en pocas palabras, mencionaré solo dos circunstancias. En primer lugar, da la posibilidad a las compañías extranjeras de crear en Rusia, en el territorio de la ciudad interna de Skólkovo su centro de investigación y desarrollo. Además, crearlo sin demoras burocráticas en los límites de plazos limitados. Y en segundo lugar, al entrar en sociedad con alguno de los emprendedores de Skólkovo, recibir el estatus de socio exclusivo de innovaciones en Rusia. En otras palabras, el centro de elaboración y comercialización de nuevas tecnologías de Skólkovo es un centro exclusivo sobre las innovaciones en Rusia. Y al incorporarse, la compañía extranjera recibe un estatus especial para el posicionamiento en la realidad rusa.