Riesgo de pago

31 de octubre de 2011 Adiliá Zarípova, Rossíyskaia Gazeta
Pasar dos días en el bosque con los ojos vendados o una noche en una cantera abandonada o pasear por un caminito hecho a base de trozos incandescentes de carbón… La oferta de actividades extremas que tienen a su disposición los clientes aburridos es amplísima.
Foto de Itar Tass
Foto de Itar Tass

El precio por participar en un “programa de entrenamiento extremo”suele rondar los 5.000 rublos (unos 125 euros). Para los organizadores  no se trata de una "chiquillada" como puede ser viajar entre dos vagones de metro, sino de “una experiencia psicológica importante”, de “conocerse a sí mismo” y de “combatir los miedos”. Por lo tanto, el público objetivo no son adolescentes en busca de una subida de adrenalina, sino personas de clase media cada vez más difíciles de satisfacer.

Sorprendentemente, una de las experiencias más populares consiste en el enterramiento en vida. Los participantes, tras pagar el importe correspondiente, son sepultados en el bosque con una manguera en la boca. Este "trabajo con el miedo a la Muerte usando la Tierra como elemento cósmico” se lleva a cabo bajo el control de un maestro de  cosmoenergética. Lo cierto es que la idea de sobrevivir al  propio entierro sin arriesgar la salud, al menos la física, atrae a muchos.

Me sentí muy feliz cuando me desenterraron. Tuve la sensación de amar a todos los seres de la tierra. Estaba muy contento con lo que me había pasado y por el sentimiento de superación personal. ¡Todas esas películas en las que la gente se desentierra sin ayuda son completemanete un absurdo! Uno no puede ni mover un dedo”, explica un usuario en un foro de Internet.

Deseo por saber cómo reaccionaremos


Según la opinión del psicólogo Sergéi Yenikolopov este tipo de acciones responde al deseo de ponerse a prueba en una situación extrema. A todos nos resulta interesante saber cómo nos vamos a comportar en una situación de estrés. Es algo que desconocemos de nosostros mismos. No es ningún secreto decir que en momentos así las personas hacen muchas cosas que nadie esperaba de ellas. En un momento crítico una persona tímida puede comportarse como un héroe, y el que siempre daba la cara, como un cobarde. Sin embargo, hay otra cara en el comportamiento de lo extremo, me estoy refiriendo al aburrimiento, a la desilusión por la vida cotidiana y a la la búsqueda del sentido de la vida. En muchas ocasiones, detrás de la diversión se esconde un comportamiento autodestructivo, hasta una especie de intento de suicidio, aunque algo ennoblecido.

No es una casualidad que los thrillers más sangrientos se conviertan en las peliculas más taquilleras en todo el mundo. La idea de probar en carne propia una historia escalofriante agita muchas mentes. Sin embargo, algunas personas se convierten en participantes de una aventura extrema en contra de su voluntad. Actualmente los organizadores de este tipo de actividades extremas no sólo están dispuestos a satisfacer la sed de adrenalina de los individuales, sino que se dedican también a fortalecer la cultura corporativa de empresas enteras.

Una forma de fortalecer el grupo

El teambuilding, es decir, el fortalecimiento del espíritu de equipo, se ha convertido en una parte indispensable de la jerga de las oficinas. Algunas empresas organizan vacaciones conjuntas para los empleados, los llevan a la naturaleza para favorecer la amistad “a la rusa”. Otros, siguen métodos occidentales y contratan entrenadores específicos. Los propios trabajadores del mercado de actividades extremas aseguran que nada va a consolidar más al grupo que una marcha forzada a través de un bosque tupido o un descenso por un río en una balsa construida por los propios compañeros de trabajo.


Maxim es nuevo en el mercado de las actividades extremas. La búsqueda de un trabajo interesante que no exigiera conocimientos ni habilidades especiales le llevó a formar parte de un equipo de monitores de actividades extremas. Aprendió el sentido de su futuro trabajo de una manera muy clara, vamos, que él mismo experimentó en carne propia a lo que se iba a dedicar.“Imagínate, llegas a la entrevista, te dan un trozo de papel y te dicen: ¨la segunda parte  tendrá lugar allí. Nos encontramos al lado de la iglesia”. En el trozo de papel hay un mapa, o más bien el esquema de un pueblo a las afueras de la ciudad. De una manera esquemática indica dónde está Moscú. Uno tiene que decidir por su cuenta cómo va a llegar hasta el pueblo”.


Sin embargo, el trabajo le resulta interesante y el sueldo, entre 2.000 y 4.000 rublos diarios (unos 45-90 euros), es muy decente. Además, después hay cosas que contar a los amigos, confiesa este nuevo monitor de actividades extremas:


“Hay muchos clientes, sobre todo en verano. Ya hemos entrenado a los equipos de los tres grandes operadores de telefonía móvil de Rusia. Normalmente, la edad de los participantes oscila entre los 25 y los 40 años. Resulta divertido ver a los managers extenuados por el trabajo y la carrera. Llegan al bosque con sus corbatas y sus zapatos caros sin saber lo que les espera. De repente,  una chica con las piernas manchadas de barro hasta las rodillas les da unas botas de caucho, unos instrumentos y les anuncia: “El campamento que tiene calefacción, luz y contacto con la civilización está en la otra orilla del río. Construid una balsa y adelante".
Aunque hay que admitir que tampoco es un camino de rosas para los monitores.  En una ocasión Maxim se pasó un día entero en la carretera bajo un fuerte chaparrón. Tenía que agitar una bandera para llamar la atención de los coches que pasaban y que no se llevaran por delante a ninguno de los participantes en la actividad de teambuilding.

Diferentes actividades, diferentes precios

El coste de cada programa se calcula individualmente, en función de la aventura. El precio suele andar entre los 2.000 y 5.000 rublos por persona. Un programa en el que los participantes hacen deporte, aunque en condiciones inusuales, y otro de  “de supervivencia”, que promete trabajar los miedos y entrenar la concentración al límite de las posibilidades físicas de las personas, tienen precios muy diferentes. También influye el lugar en el que se desarrolla: hay empresas que se contentan con la región de Moscú y otras que, sin escatimar gastos, envían a sus empleados a un paseo extremo a través de los bosques de Carelia.



Sin embargo, un entrenamiento así no es como una aventura divertida o una fiesta corporativa. El deseo irracional de la dirección de introducir algo diferente en los días laborales de su equipo puede tener consecuencias muy negativas. El psicólogo Serguéi Yenikolopov señala:


“Las personas suelen participar en programas convencionales, sean del tipo que sean, por voluntad propia. Sin embargo, en estos casos uno se ve en la obligación de participar. Huelga decir que no todas las personas están dispuestas a vivir este tipo de experiencias. Cierto es que los entrenamientos “de supervivencia” pueden ayudar a consolidar un equipo y a fomentar la cooperación. Es algo necesario cuando se trata, por ejemplo, de militares, bomberos, socorristas, ya que tiene relación con sus responsabilidades laborales. Pero me cuesta imaginar para qué pueden servir este tipo de pruebas de resistencia a un contable o a un empleado de banco”.


Según este psicólogo, un estrés conjunto es capaz tanto de consolidar un equipo como, por el contrario, de dividirlo en líderes y fracasados: “La idea misma de hacer correr por el bosque a los agentes inmobiliarios o de meter en una cueva a los comerciales de pólizas de seguros es bastante divertida. Pero es posible que la persona no esté preparada físicamente para la prueba y falle ante su equipo. El fracaso diezmará su autoestima y el respeto de sus colegas y no hará más que aumentar su inseguridad. ¿Qué habría que hacer si los que no han superado las pruebas empezasen a tener problemas con el resto de la plantilla? ¿Tendrían que dejar el trabajo? ¿Poner una denuncia? Me parece que cuando los directores organizan esta especie de terapia de shock, tienen que estar dispuestos a cargar con las consecuencias de sus propias tonterías: los empleados a los que no les guste este tipo de actividades se marcharán y alguno incluso denunciará a la dirección de la empresa”.


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