“Contamos con 100 puntos de venta en Rusia. Comenzamos a abrirnos mercado hace dos años y nuestro volumen de venta allí ya representa un 3% respecto al total”. Custo Dalmau, uno de los diseñadores españoles más internacionales, contesta a nuestro cuestionario de camino a San Petersburgo donde el pasado 14 de octubre se celebró un desfile de su firma, Custo Barcelona. La presencia del modisto en la cuarta edición de la Aurora Fashion Week, la semana de la moda de San Petersburgo, no es casual sino un síntoma del viraje de las empresas del sector del lujo español al mercado ruso.

Como Custo Barcelona, muchas empresas españolas del sector de alta gama se han lanzado a los mercados emergentes empujadas por la crisis, y entre los BRIC, Rusia es su salida natural. Este país es el tercero con más millonarios del mundo y Moscú, la ciudad con mayor concentración de ellos, según la revista Forbes. A este dato hay que añadirle el meteórico aumento del número de turistas rusos en España, de los apenas 200.000 anuales de hace tres años a casi un millón. Según recientes declaraciones del secretario general de Turismo y Comercio Interior, Joan Mesquida, el turista ruso gasta de media un 50% más en sus vacaciones que el resto, y España ya es su destino europeo favorito.

Cristina Martin, directora de la asociación de empresas de alta gama Luxury Spain, dice que el cliente ruso no sólo busca productos, sino también “experiencias de lujo”.

“Suelen pedir casas grandes en zonas costeras como Sitges o Castelldefels, que tengan vistas al mar y con piscina privada”, explica Miguel Ángel Solá, director general de la inmobiliaria española dedicada a las propiedades exclusivas Luxury Properties. Su web, como la mayoría de las de su clase, está en español inglés y ruso. Pero el entusiasmo no sólo se relaciona con el mercado inmobiliario, ocurre lo mismo con ciertos productos made in Spain reservados a unos pocos. Coches Hurtán es la única empresa española dedicada a hacer turismos artesanales de línea clásica por encargo y su página de Internet también está en ruso. “Aunque tenemos unos pocos clientes procedentes de este país, sabemos que es el lugar hacia el que expandirse. Ellos buscan la exclusividad”. Juan Ignacio Hurtado, director comercial de la empresa, se queja de los elevados impuestos que gravan los coches no fabricados en Rusia –de hasta un 53% sobre el precio del producto- “Hemos llegado a plantearnos buscar un distribuidor y realizar la última fase de la fabricación allí”, añade.

En el sector de la alta joyería, la firma Carrera y Carrera, a la cabeza de este negocio en España desde hace más de 40 años, ofrece cifras llamativas. La clientela rusa representa más del 23% de su negocio. No en vano, Carrera y Carrera ha estado en el mercado ruso desde su apertura económica en 1991, y hoy tiene más de 30 puntos de venta en todo el país. Fue de las primeras en aventurarse en Rusia, pero ha sido en los últimos años cuando se ha convertido en un auténtico referente del lujo.

La lista de empresas españolas que buscan vender exclusividad es larga. Incluso aquellas que ya se han abierto camino con productos de gama media, como el Grupo Cortefiel, comienzan a jugar fuerte con su división de gama alta con la firma Pedro del Hierro. Rusia no sólo busca el sol de España, sino también el brillo de sus productos de lujo.