Se ha acabado la incertidumbre sobre quién será el gobernante en el año 2012. Si bien desde hacía mucho tiempo Putin era visto como el capitán al mando del timón ruso, la falta de claridad por su parte y del presidente Dmitri Medvédev tenía desconcertados a los inversores desde hacía meses, si no años. Las repetidas promesas de una continuidad de las políticas actuales chocaban con lo que parecían ser declaraciones encontradas entre el presidente y el primer ministro en relación con las reformas políticas internas, la política exterior e, incluso, el momento en que se haría el anuncio del próximo candidato a presidente. Sólo cinco meses antes de las elecciones, el enigma de 2012 se estaba erigiendo en un potencial obstáculo para las inversiones y era algo vergonzoso, en especial en comparación con una democracia desarrollada como las de los Estados Unidos, en la que los candidatos de la oposición ya están compitiendo por enfrentarse a Barack Obama, más de un año antes de la votación.

Estabilidad. Si hay algo que Putin ha demostrado en sus once años de gobierno es que es un líder de una gran fortaleza interesado en dotar a Rusia de estabilidad. Sus medidas para establecerla y mantenerla han generado actitudes corruptas y preocupación respecto del estado de la democracia y la sociedad civil. Pero al mismo tiempo, el clima de inversiones ha mejorado notablemente tras los caóticos años noventa de la mano, entre otras cosas, de una nueva legislación y normas claves que permiten a los inversores trabajar dentro de un marco legal comprensible —aunque, muchas veces, infringido—. Para las autoridades esto ha constituido un gran esfuerzo por tener en cuenta y actuar en respuesta a las preocupaciones de los inversores, así como a la preocupación por un continuo crecimiento del nivel de vida que ha conducido a una creciente demanda de consumo.  

Las esperanzas relativas a la mejora del clima inversor también crecen. Putin sugirió que Medvédev y él intercambiarían sus posiciones el próximo año: él regresaría a la presidencia y Medvédev lo reemplazaría como primer ministro. Los especialistas debaten si Medvédev cumplirá mejor como primer ministro o, quizás, como presidente del Tribunal Constitucional o de la Duma Estatal. Independientemente de dónde aterrice, los inversores pueden esperar que ocupará un cargo que le permita continuar con la agenda de modernización y lucha contra la corrupción, que han sido el caballo de batalla de su presidencia. Asimismo, en la convención de Rusia Unida Putin subrayó que supervisaría la campaña de modernización y lucha contra la corrupción mediante la reducción de la dependencia económica en la exportación energética y a través de la lucha contra los obstáculos claves de las inversiones, como la corrupción y el débil sistema judicial, al igual que ha hecho Medvédev.

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