¿Cuál es el volumen del mercado ruso de diamantes?

- Según la corporación ALROSA, en Rusia se extraen anualmente diamantes en bruto por un valor aproximado de 3.000 millones de dólares y se tallan diamantes por valor de 1.200 millones de dólares. Un par de cifras curiosas: el valor de todos los diamantes en bruto que se extraen en el mundo constituye aproximadamente 15.000 de dólares, mientras que el mercado internacional de joyas con diamantes se valora en 70.000 millones. Esta diferencia corresponde al valor añadido del producto final.

¿Dónde se tallan diamantes en Rusia?

- Voy a nombrar en primer lugar las empresas que en su día fueron estatales: la planta Smolenski Kristall y la planta Kristall en Barnaul. Desgraciadamente, la planta Kristall de Moscú entró en quiebra durante los primeros años de la economía de mercado y ahora opera a través de una serie de empresas pequeñas. Todas estas plantas se denominaban Kristall en la época soviética. Al amparo de ALROSA, también hay plantas de tallado de diamantes en Yakutia, donde la gama de producto es muy amplia. Mosalmaz también es una buena empresa. Además, en Moscú se encuentra Ruiz Diamond, una gran empresa extranjera. En total, hay entre cincuenta y sesenta empresas especializadas en tallar diamantes en todo el país. Aunque sin duda alguna, la región más importante y legendaria es Smolensk. Allí hay unas cinco empresas conjuntas con participación extranjera, y todo este núcleo suministra diamantes de muy buena calidad.

¿Es tan poderosa como se dice la famosa escuela de “tallado ruso”?

- El “tallado ruso” surgió en la década de 1970. Las autoridades prestaban mucha atención al desarrollo de la industria de tallado de diamantes. La economía soviética exigía que se exportase lo mejor. Por lo tanto, había mucha exigencia en la calidad de todos los productos destinados a la exportación. Las condiciones de exportación exigían que el diamante no tuviera ningún defecto, por minúsculo que fuera. Si el diamante tenía una pequeña fisura o mella, había que pulirlo hasta nivelarlo todo. Así se obtenía una calidad impecable del pulido del diamante, pero se perdía peso. Los maestros de la escuela belga o israelí no lo hacen así. Nadie quiere sacrificar el peso y, por lo tanto, el valor. No resulta rentable.

¿Por qué en Rusia no se pensaba así?

- Para la economía soviética planificada lo más importante era que el diamante se fabricara según los estándares oficiales, llamados GOST. Finalmente, el mercado internacional se dividió en dos bandos: los que apoyaban el “tallado ruso”, y los italianos, israelíes e indios que utilizaban métodos de “tallado comercial”. El coste de un diamante tallado según las tradiciones rusas ha sido y seguirá siendo muy alto. Para que fuese rentable, tenía que haber un mercado de diamantes de muy alta calidad. Algunas marcas famosas, como Cartier, crearon este mercado y empezaron a comprar diamantes rusos en grandes cantidades. Compraban diamantes de “tallado ruso” porque el precio se ajustaba a los precios de las joyas de marcas conocidas. Creaban productos caros, de altísima calidad. Y eso es lo que vimos cuando en plena perestroika empezamos a viajar a los países occidentales para asistir a los foros profesionales. Los joyeros extranjeros nos decían: “¿Cómo voy a comprar vuestros diamantes si todo mi producto cuesta lo mismo que un diamante vuestro sin tallar?” Llegado un momento, los joyeros rusos se preguntaron si aquello no era tontería y si no sería mejor hacer las cosas como el resto del mundo. Pero la gente se me acercaba en todas partes, en congresos internacionales, en hoteles y aeropuertos, para decirme: "Señor, se lo suplicamos, los diamantes de “tallado ruso” no pueden desaparecer. Si lo hicieran, ustedes perderían un mercado colosal y nosotros unos proveedores sin parangón”. De modo que en los últimos quince o veinte años hemos sufrido altibajos en la industria joyera rusa porque el Estado intentaba controlar un sector que no se ajusta a fórmulas matemáticas. En este sentido, me parece que la creación de un servicio federal de control del comercio de piedras y metales preciosos es un paso atrás. La razón de fondo es que ni en la Unión Soviética, ni durante la perestroika ni en la actualidad hemos tenido economistas competentes.

¿Se han tallado diamantes únicos en Rusia?

- Los diamantes más exclusivos se tallan principalmente en Gokhrán (el Servicio Estatal de Formación de Reservas de Piedras y Metales Preciosos de Rusia). Hoy en día, para adjudicar un diamante de más de 5 quilates Gokhrán anuncia una licitación entre las empresas interesadas en tallarlo. La materia prima se adquiere por concurso público. Por ejemplo, si se quiere obtener un diamante de 10 quilates, habrá que comprar materia prima de unos 30 quilates de peso. Si se obtiene un diamante grande, sobresaliente, hay dos opciones: se queda en Gokhrán o en el Fondo de Diamantes, o bien, si es un encargo particular, va directamente a su dueño. Tallar un diamante de estas características conlleva una gran responsabilidad y mucho riesgo. Si el diamante se rompe o sufre otro tipo de daño, lo que podría costar millones de dólares, se convertiría en nada.

¿Cómo puede el consumidor asegurarse de que no va a adquirir un producto de baja calidad? ¿A qué hay que prestar atención a la hora de elegir una joya?

- Lo primero que hay que hacer es elegir la tienda adecuada. Si uno se acerca al mostrador y ve que los artículos tienen tres o cuatro etiquetas (una práctica frecuente para que no se entienda quién es el fabricante), debe preguntar al vendedor: “¿Quién es el fabricante de este anillo?” Si la respuesta no es clara, es motivo de alarma. Cuando se tiene el artículo en la mano, tiene que estar claro quién lo fabricó, el certificado es obligatorio. Si va a una tienda de joyería de marca, se trate de Cartier o de relojes suizos, uno sabe que es una marca seria. Si compra unos pendientes de origen dudoso por 200 ó 300 dólares y le gustan mucho a usted o a su amada, no pasa nada. Pero si pretende adquirir algo más valioso, o un conjunto que hereden sus hijos y nietos a modo de reliquia de familia, mi consejo es que sea mucho más cauto. Vaya a las exposiciones, visite directamente al fabricante y tendrá garantía de calidad. No se puede comprar algo verdaderamente valioso en un paso subterráneo, en un mercadillo o en una tienda sin nombre. Eso no sólo se aplica a las joyas, sino a cualquier producto en general.