Perspectivas para el Cáucaso

8 de julio de 2011 Anastasia Gorójova
Yevkurov, presidente de Ingushetia. Foto de Kommersant
Yevkurov, presidente de Ingushetia. Foto de Kommersant

Iúnus-Bek Yevkurov, presidente de la República de Ingushetia, ha concedido una entrevista a Rusia Hoy en la que se han tratado importantes temas como la inmigración, el desarrollo del turismo en la región o la corrupción. Ha respondido con franqueza a las cuestiones planteadas y muestra optimismo ante algunos de los retos que el incierto futuro plantea a esta pequeña república del Cáucaso Norte.

La entrevista comenzó con un tema candente como es la inmigración y las relaciones interculturales tras los disturbios de la plaza Manezhnaya de Moscú el pasado mes de diciembre. El presidente de Ingushetia nos da algunas claves para poder mejorar la situación.

RH: ¿En qué áreas cree que Europa podría mejorar las políticas de inmigración, sobre todo a raíz de las revueltas del mundo árabe, que probablemente traerán una nueva oleada de refugiados? ¿Cree que habrá más disturbios?


Yevkurov: Sí, de hecho ya los ha habido. El problema es que también hay muchos inmigrantes radicales del mundo árabe que llegan a Europa e intentan imponer sus normas y tradiciones a los residentes, que se oponen a esta actitud. Esto es lo que provoca nuevos conflictos y disputas. Sin embargo, todo esto podría evitarse si se toman precauciones en el ámbito de la legislación. Los países europeos deben tener leyes que establezcan qué es lo que está permitido y lo que no. En Francia y Alemania hemos visto varios conflictos relativos al velo de las mujeres musulmanas. De pronto, ya no se les permite usarlos. Si el uso del velo hubiera sido ilegal desde el principio, o sólo permitido en determinados lugares, en lugar de prohibirlo varias décadas después, se habría percibido de un modo muy distinto.

RH: ¿Cree que la estrategia de Rusia es diferente en este aspecto?


Yevkurov: Como estado multinacional, Rusia siempre ha tenido que prestar mucha atención a este tema para garantizar la convivencia pacífica. Es fundamental educar a los ciudadanos en la tolerancia hacia las diferentes tradiciones, costumbres y religiones. Por ejemplo, son muchos los jóvenes de Ingushetia, o del Cáucaso en general, que van a estudiar a Moscú. Por lo tanto es muy importante que las universidades enseñen a los estudiantes a respetarse unos a otros. Recomiendo que durante la primera semana del curso universitario, los alumnos del primer año se presenten a otros de distintas nacionalidades y tengan la oportunidad de explicar sus tradiciones y las diferencias culturales que existen.

RH: ¿Qué les dice a los habitantes de Ingushetia que emigran a Moscú?


Yevkurov: Siempre digo que lo más importante es respetar las normas locales. Los inmigrantes, y esto no debería olvidarse nunca, son huéspedes. Esto significa que tienen que adaptarse, que no puedes imponer sus propias normas. Hay que respetar las tradiciones de los demás. Si fuera así, se evitarían muchos conflictos.

RH: ¿Pueden cooperar Rusia y Europa en este tema?


Yevkurov: Creo que sí. Deberían aconsejarse y escucharse, y aprender de los errores cometidos. La xenofobia va a ser un tema candente en los próximos años en todas partes.

¿Será el nuevo epicentro turístico?



RH: ¿Qué potencial turístico cree que tiene la región del Cáucaso y qué puede ofrecer a los turistas?


Yevkurov: Pienso que toda la región del Cáucaso tiene un gran potencial turístico dado que hoy en día no es peligroso viajar por nuestra región; las fuerzas rebeldes han desaparecido. Cada una de las repúblicas tiene sus propios atractivos nacionales, pero en todas ellas se puede practicar esquí alpino, turismo extremo y deportes de aventura. Además de los paisajes panorámicos desde la cima de las montañas y un buen sistema ferroviario. Todo esto ya está planeado.

RH: Vayamos a cuestiones concretas. ¿Qué puede ofrecer Ingushetia a los turistas?


Yevkurov: Si hablamos de Ingushetia en concreto, tenemos mucho que ofrecer. Hay numerosos lugares históricos de interés. Por ejemplo, tenemos una de las catedrales cristianas más antiguas, Thaba Erdy, construida en el siglo IX. La montaña en la que se alza la catedral siempre ha sido un lugar de peregrinaje. Según la leyenda, los enfermos que suben a este lugar sagrado se curan, y los que tienen cierta confusión mental también se aclaran. Se sabe que más de un jefe de estado ha hallado la respuesta a cuestiones complejas de índole política en la cima de la montaña. Todavía no lo he intentado. Otros puntos de interés son sus numerosas torres de piedra, que eran lugares de vigilancia y fortificaciones en la época medieval. Este tipo de torre es una característica de nuestra región, en comparación con el resto de las repúblicas del Cáucaso.

RH: En su opinión, ¿qué se requiera hacer para que la región sea atractiva para el turismo?


Yevkurov: Lo más importante es sin duda la infraestructura, que todavía no está desarrollada. Me refiero a hoteles, conexión a Internet, buenas carreteras, un aeropuerto, estaciones de tren y el sector de servicios. Hemos analizado los conocimientos técnicos de los franceses y austriacos en el sector turístico y somos muy conscientes de que los turistas son muy exigentes, sobre todo en lo que se refiere a los servicios. Sin embargo, también nos parece muy importante subrayar nuestras especialidades nacionales, por ejemplo la hospitalidad. En nuestra cultura, recibir huéspedes y ofrecerles comida y bebida es un gran honor. Queremos crear un servicio que no sólo ofrezca a los turistas la posibilidad de comer en un hotel, sino de ir a la casa de algún lugareño y desayunar en compañía de una familia típica del Cáucaso. Esto ya lo estamos poniendo a prueba y de momento es un servicio gratuito. La idea es que en el futuro este tipo de servicio se convierta en un negocio familiar. Además, queremos hacer pequeños restaurantes y hoteles de estilo europeo, pero sin perder el encanto del Cáucaso.

RH: ¿Quiénes son los grupos destinatarios, los turistas rusos o los europeos?


Yevkurov: Nuestro primer objetivo es el turismo ruso. Cuando lo hayamos cumplido, esperamos despertar el interés del turismo europeo. Nos hemos propuesto ofrecer a los turistas rusos una alternativa viable a Egipto y Turquía, que son los destinos más solicitados en la actualidad. Los precios del Cáucaso serán igual de accesibles, pero pretendemos ofrecer servicios de calidad superior. Nuestro principal objetivo es entusiasmar a los turistas para que vuelvan una y otra vez. Lo ideal sería que volvieran no como turistas, sino para visitar a sus amigos.

RH: ¿Cómo pretende financiar todos estos proyectos?


Yevkurov: La mayor parte de la financiación provendrá del presupuesto federal, que también destinará fondos para crear la infraestructura necesaria. El resto procederá de la inversión privada, de nuestras empresas locales, pero también hay países como Turquía, por ejemplo, que se han interesado. El problema es que los inversores privados no vendrán hasta que no se haya creado la infraestructura.

RH: ¿Para cuándo se tiene previsto que funcione la infraestructura?


Yevkurov: Creo que en unos tres o cuatro años lograremos que los turistas rusos dejen de ir a Egipto y vengan al Cáucaso, y hacer de Ingushetia un destino turístico muy deseado.

Seguridad para los inversores



RH: ¿Hasta qué punto es seguro el Cáucaso para los inversores?


Yevkurov: Es muy seguro. Por primera vez en la Rusia moderna, el gobierno ha tomado la decisión de garantizar el 70% de todos los activos de las empresas que quieran invertir en la región del Cáucaso. En el marco de esta garantía estatal, nuestras empresas nacionales han efectuado inversiones que superan los 17.000 millones de rublos (unos 427 millones de euros). Los inversores extranjeros también han demostrado gran interés por nuestra región, sobre todo en Ingushetia.

RH: ¿De qué modo se visualiza la entrada de dinero, sea nacional o extranjero?


Yevkurov: Todavía no puede visualizarse. En comparación con el año 2009, generó sólo un leve crecimiento en 2010, pero sigue progresando. El año pasado ganamos cerca de 600.000 millones de rublos (15.000 millones de euros) gracias a la inversión privada. Sin embargo, los inversores extranjeros a veces retrasan la decisión, a pesar de estar interesados. Por ejemplo, países como Turquía, Corea, China e incluso Canadá y Gran Bretaña han reaccionado favorablemente a la mencionada garantía del 70%. Muchos de ellos han expresado su interés por la región del norte del Cáucaso por tratarse de una novedad, un territorio inexplorado. Eso atrae el interés de los inversores.

RH: ¿Qué sectores económicos han despertado mayor interés entre los inversores extranjeros?


Yevkurov: Son diferenes sectores. Pero el que despierta mayor interés actualmente es el sector agrícola, que es, a su vez, el más importante para nosotros, ya que en la actualidad nuestra república sólo es capaz de proveer el 25% de sus propios alimentos. Nos hemos propuesto elevar esa cifra al 70% en los próximos dos años. Los países que han mostrado mayor interés en este sector son China y Turquía, pero también estamos colaborando con la república de Karacháyevo-Cherkesia, situada tambiñen en el norte del Cáucaso y con la región de Stávropol. Por otra parte, a los inversores también les interesan los sectores de la energía y las materias primas, además del turístico.

RH: Una pregunta fundamental en este sentido, ¿cómo evoluciona la lucha contra la corrupción en la república?


Yevkurov: Afronto este problema, en su estado actual, con todo realismo. La lucha contra la corrupción es esencialmente inútil; siempre ha habido y siempre la habrá. Sin embargo, lo que sí puedo decir con total certeza es que, a pesar de que sigue existiendo, la hemos logrado reducirla en gran medida. Esto se debe a que he luchado personalmente para combatirla tomando una serie de medidas. La corrupción descarada y abierta que había antes ya no existe, pero sigue dándose a puerta cerrada.

RH: En su opinión, ¿por qué es imposible luchar contra la corrupción?


Yevkurov: Por la impunidad. Si el derecho penal contara con leyes que estipularan con claridad graves sanciones para los delitos de corrupción, sin régimen de prescripción, la gente dejaría de “dar” y “tomar” con tanta audacia. Estoy muy descontento con el progreso de la lucha contra la corrupción, y no porque no haya ido nadie preso, sino porque no hemos logrado que se devuelva el dinero robado del presupuesto. Es necesario reformar la legislación con urgencia.

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