El proyecto de ley, que ya ha sido acordado con la FIFA y podría ser aprobado este otoño, incluye casi todos los aspectos consustanciales a uno de los mayores torneos deportivos.

En particular, el documento establece para la FIFA y sus organizaciones afiliadas una exención fiscal, así como la garantía de que los estadios serán construidos según "el procedimiento simplificado para la preparación, revisión y aprobación de la documentación para la planificación de los terrenos".

Los representantes de la FIFA y sus filiales podrán importar, exportar y cambiar un número ilimitado de divisas. Tampoco será necesario extender permisos de trabajo para los ciudadanos extranjeros involucrados en la preparación del Mundial de 2018: para ello bastará con formalizar contratos de trabajo o contratos civiles.

Todos los extranjeros que participen en la preparación del campeonato obtendrán un visado simplificado de múltiple entrada a Rusia. Además, durante el campeonato y en los cinco meses previos a su inauguración, los extranjeros vinculados con la FIFA podrán ingresar sin visado al territorio de Rusia. Las exenciones también atañen a los hinchas, quienes para entrar en el país sólo tendrán que registrarse previamente en un sistema electrónico para espectadores.

El proyecto de ley contiene una serie de propuestas que exceden incluso a las de los Juegos en Sochi. Por ejemplo, durante el campeonato se introducirá una regulación estatal de precios en los hoteles (sólo en las regiones donde se disputen las series). Los viajes entre ciudades por ferrocarril o por carretera serán gratuitos para espectadores con entradas.

Desde el 2 de diciembre de 2010, cuando Rusia se impuso en la pugna por organizar el mundial, el presupuesto del campeonato ha crecido desde 640 millones de dólares hasta cerca de 4.000 millones. Otros 93.000 millones serán necesarios para el desarrollo de obras de infraestructura y transporte en el marco del campeonato.

Rusia fue elegida como país anfitrión de la Copa del Mundo de Fútbol de 2018 tras superar en las votaciones del Comité Ejecutivo de la FIFA, en Zúrich, a la candidatura de Inglaterra y a las solicitudes conjuntas de España-Portugal y Países Bajos-Bélgica.

La organización de un torneo de este tipo implica gastos inmensos, además de la construcción de estadios, en obras de infraestuctura. Al convertirse en la sede del 2018, Rusia asume una enorme lista de obligaciones ante los responsables del organismo rector del fútbol mundial.

Originalmente publicado por Actualidad. RT