Georgi Frangulián, autor del monumento a B.N.Yeltsin en Ekaterinburgo:

- Es la segunda vez que tengo el honor de trabajar con la imagen de Borís Nikoláievich. La primera vez fue cuando hice la lápida conmemorativa en el cementerio moscovita de Novodévichi. El trabajo que hice para Ekaterimburgo carece de parecidos, no sólo en nuestra ciudad, sino en toda Rusia.Me refiero al material utilizado, el mármol blanco. La imagen de Borís Nikoláevich es positiva y luminosa, por eso me propusieron utilizar el mármol en vez los tradicionales bronce o granito. Ambos, demasiado oficiales y poco vivos. El mármol es un material vivo, semitransparente, que se combina muy bien con el clima local. No es un simple obelisco, sino un bloque, y es así como siempre imaginé a Borís Nikoláevich. Un bloque en movimiento; potente y carismático. Tradicionalmente, el obelisco se utiliza como símbolo de victoria, una vertical que se diferencia del horizonte que, como es bien sabido, se va alejando mientras uno intenta acercarse.

La primera representación visual del ser humano en la historia es el menhir, es decir, una piedra puesta verticalmente. Es el símbolo del inicio de nuestras esperanzas. Por otro lado, me parece que el lugar de ubicación está muy bien elegido: se trata del centro de investigación Demídov, con su impresionante escalera que lleva a la plaza colgante. Desde el punto de vista de la composición, exigía un especial acento plástico. El acento de toda la composición lo dará la figura descubierta el 1 de febrero. Espero que este monumento se integre de una manera natural en la imagen arquitectónica de la ciudad.