La historia de los tenistas rusos en el Abierto de EE UU — así como en los grandes torneos del Grand Slam de la última década aproximadamente — la han escrito en su mayor parte las mujeres. Exceptuando la memorable actuación de Marat Safin en 2000, no ha habido ningún otro tenista ruso que haya logrado llegar a la final.

Sin embargo, las tenistas rusas han jugado tres finales en los seis últimos torneos, y han ganado en dos ocasiones. La culminación fue el año 2004, cuando dos tenistas rusas, Svetlana Kuznetsova y Elena Deméntieva, disputaron la final.

A comienzos del torneo de este año, los comentarios en torno a las jugadoras rusas fueron bastante más tímidos que en 2006, cuando Maria Sharápova venció con facilidad a todas sus adversarias durante las dos semanas y se hizo con su tercer título del Grand Slam. O que en 2004, cuando tres de los cuatro títulos del Grand Slam, salvo el Abierto de Australia, fueron a parar a manos de las tenistas rusas.

La ex campeona Maria Sharápova, cabeza de serie número 14, ha ido mejorando su juego según avanzaba en la ronda eliminatoria. Comenzó su campaña de 2010 perdiendo un set contra la australiana nacida en Eslovaquia Jarmila Groth, pero se recuperó y acabó ganando el partido por
4-6, 6-3, 6-1. En las dos siguientes rondas, Sharápova demostró su mejor tenis destructor cediendo sólo tres juegos a su adversaria en la segunda ronda, la checa Iveta Benésova, y aplastando a la estadounidense Beatrice Capra en la tercera.

En lo que respecta a la competición masculina, el entusiasmo de los aficionados suele ser bastante menor. La victoria de Marat Safin hace diez años sigue siendo el único triunfo para el tenis ruso masculino en la historia del Open de EE UU.

Al fin el Abierto de EE UU de este año no tuvo un buen final para las rusas. Mijaíl Yuzhni, uno de los mejores tenistas rusos no conseguió la victoria en el semifinal. Elena Deméntieva cayó en el final ante Samantha Stosur, de origen australiana.